| Restaurantes móviles en Hanoi
La comida en la calle es un fenómeno rápido
y no controlado, una migración rural espontánea y temporal
hacia un servicio de comida a la carta abierto las veinticuatro horas.
Cada día, en Hanoi más de dos mil mujeres circulan por
las calles vendiendo una especie de sopa de fideos especial el
Pho Bo, una mezcla de soja, espaguetis, verduras, carne de cerdo
o de vaca y caldo caliente.
Hemos calculado el consumo diario de este servicio en más de
120.000 litros, que equivalen a dos veces la cantidad de agua que un
campo de fútbol necesita los días de verano para no quedarse
seco.
Cada unidad es constituida por una mujer que carga a hombros una vara
de bambú de cuyos extremos cuelgan dos recipientes: a uno de
los lados lleva la olla de la sopa con palillos chinos, cucharas y cuanto
sea menester para comer; al otro, amontonados en orden, tamburetes pequeños
y de colores, de diez centímetros de altura. Este tipo de minitaburetes
produce una utilización temporal del espacio, como los restaurantes
parásitos directamente plantados en medio del camino, para un
máximo de diez personas.
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