Banquetes y borracheras en cementerios informales, La Paz, Bolivia. La tradicional fiesta del “Día de los muertos” y “Todos Santos” que se celebra cada año en los cementerios de Bolivia adquiere una particular característica en los cientos de cementerios clandestinos desparramados por la ciudad de La Paz y El Alto. Las laderas de la ciudad se pueblan de miles de ciudadanos que visitan a sus antepasados en un ritual festivo donde se ofrece música y se convidan frutas, panes, bebidas o coca que han sido dispuestas para recibir a las almas. El paisaje de la ciudad se puebla de una estética de la acumulación que tiene la misma genealogía de los mercados informales. La proliferación del evento crea una nueva distribución del espacio urbano. Una fiesta de encuentro familiar donde música, borracheras, lamentos, rezos y comidas se mezclan para recordar, llorar y honrar a los muertos. Mercados informales se instalan entre las tumbas y juegos para chicos surgen donde se intercambian rezos por comida y bebida. En la ciudad toda planificación es transformada por usos y apropiaciones. Las condiciones no se establecen, se construyen con el tiempo y son variantes y móviles. La ciudad se contrae tanto como las organizaciones informales crecen. Las organizaciones de hecho se instauran más que lo instaurado, lo instaurado y lo espontáneo pierden su fijeza.

 

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080 Convite de almas

IInvestigación: Roberto Bogani - Sergio Forster.

Colaboradores: Rubi Isabel Rosquellas Espada - Pamela Pilar Zambrano Salas - Victor Hugo Villareal Molina - Gianni Renzo Borja Godoy

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