Reciclaje en las calles de Barcelona


Hacia el atardecer, cuando cierran sus puertas comercios y oficinas y todo el mundo regresa a casa, en la calle surgen situaciones paraarquitectónicas muy peculiares. En Barcelona, cada calle tiene establecido el día de la semana en que le toca tirar muebles y trastos viejos, entre las ocho y las diez de la noche. Entre las horas en que la gente se deshace de sus muebles y el momento en que pasa el servicio de recogida del Ayuntamiento, se produce el fenómeno post-it HOMEstreetHOME, con los objetos y los trastos que se abandonan en las aceras de la ciudad. Cada noche la calle se viste de hogar: mesas, sillas, juguetes, plantas, libros... Los muebles viejos visten la calle de ternura. Las escenografías de la memoria íntima afloran a la vida pública y la acera se vuelve el reverso del escaparate comercial, todo es anónimo, efímero y gratis. Los muebles abandonados en la calle parecen escenografías de un viejo teatro cuyos actores son los transeúntes de la noche: sin techo, traperos, okupas, turistas, estudiantes, inmigrantes... Durante el período de documentación, constatamos que si ordenábamos los muebles encontrados a la calle según la función que parecían haber tenido dentro del hogar, estas escenografías eran rápidamente aceptadas y habitadas. De esta modo se borraba la frontera que separa el espacio privado del espacio público, y se establecía un lugar confortable en la calle, donde los usuarios podían sentirse «como en casa».

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