Microconstrucciones en Valparaíso

En la ciudad de Valparaíso, existe una población estimada de 25.000 perros callejeros. Una de las razones de su gran visibilidad es la topografía de la ciudad: los cerros donde reside la población confluyen en un llano donde se concentran todos los servicios. Los perros bajan de los cerros, y se instalan en este llano. Las autoridades han visto esta situación como un problema de plaga sanitaria y han aplicado normas de limpieza, que consisten en retirarlos de las calles y eliminarlos. Han creado, además, una normativa que sanciona a las personas que alimenten animales en la calle. El tema de los perros callejeros está considerado como un atentado al actual desarrollo turístico y socioeconómico proyectado para la ciudad y su nominación como patrimonio cultural de la humanidad. A su pesar, nunca han dado con ningún tipo de solución definitiva y los perros han creado su propia manera de sobrevivir en la ciudad. En silenciosa alianza con la población, sobre todo comerciantes, vendedores ambulantes, ancianos, indigentes y ciudadanos que se activan en su ayuda, se han establecido sistemas de habitabilidad para ellos, en superposición a la gran ciudad. Las botellas y envases reciclados de plástico, emplazados diariamente como bebederos para perros; las cajas de cartón, a modo de camas, o las casas improvisadas en diversos puntos de la ciudad dan cuenta de ello.
Por otro lado, la condición gregaria que el perro tiene y la elección que hizo (al ser la única especie que ha integrado al hombre como un factor medioambiental obligatorio para su estructura social normal) ha hecho que se formen grupos estables o clanes de perros con su propia estructura y sistema social, en condiciones ni silvestres, ni domésticas. En condiciones que solamente surgen en la ciudad, un sistema con sus propias pulsaciones y dinámicas.

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