| Decoración de autobuses en la ciudad
de Panamá
Conocidos como «diablos rojos», los buses
que transitan por la ciudad de Panamá son un fenómeno
parainstitucional generado por conductores y dueños que fueron
apropiándose del transporte público ante la falta de opciones
oficiales.
Escasamente regulados, peligrosos y temerarios, muchos de estos autobuses
ostentan una estética muy particular. Pintados con imágenes
tan dispares como idílicos paisajes nevados u otoñales
de algún paraje europeo, actores de Hollywood, santos, deportistas
o políticos, y viñetas con flores y arabescos. Esta práctica
ha generado no sólo una nueva especie de artista responsable
de plasmar la personalidad, gustos y creencias del dueño del
vehículo, sino toda una red mercantil y laboral alternativa.
Óscar Melgar, cuyas pinturas atavían un gran número
de los buses en la capital, empezó a trabajar desde los catorce
años en el taller de Andrés Salazar, uno de los «padres»
de la pintura de autobuses. Por su parte, Jesús Javier Jaime,
otro pintor muy cotizado por los propietarios de autobuses, se graduó
de mecánica automotriz y diseño gráfico, entre
otros, pero prefiere dedicarse de lleno a los buses, que empezó
a pintar en 1989.
En el 2006, una conexión irregular en el motor de un «diablo
rojo» provocó un incendio que calcinó a una veintena
de niños y adultos. Ante el pánico y la consternación
pública, el gobierno ha prometido tomar medidas severas para
regular el transporte y buscar soluciones alternativas. En otras palabras,
los días del «diablo rojo» están contados,
lo que acabará con una genuina manifestación popular que
por décadas ha marcado el paisaje urbano de la ciudad, y resistido
a todo control oficial. [Alberto Gualde, Adrienne Samos]
|