Camiones esperando en la frontera italo-eslovena

Italia-Eslovenia, una frontera de 232 km de largo que cruza un paisaje muy variado, desde los Alpes del norte hasta las colinas de la parte meridional. Lugar de parada obligada para turistas, área de descanso para camioneros en ruta, aparcamientos improvisados para contenedores sobre ruedas que atraviesan Europa de este a oeste.
Las fotografías presentadas son el testigo de un pasado reciente (la frontera italoeslovena dejó de existir en la medianoche del 21 de diciembre de 2007) y forman parte de un trabajo más amplio llevado a cabo a lo largo de las fronteras de la Unión Europea.
El flujo de mercancías y de personas es observado y queda fijado en las pausas, en la calma de los objetos aparentemente abandonados en espacios vacíos y no utilizados: la parte trasera de pequeñas fábricas, aparcamientos de almacenes, áreas de descanso o terrenos baldíos.
El contenedor como metáfora de un mundo en movimiento perpetuo, metros cúbicos de paisaje que se traslada, objeto geométrico y estandarizado capaz de modificar, como una mancha de color, el marco que lo rodea.
Arquitecturas móviles dispuestas de forma aparentemente casual, que ocupan el espacio fronterizo y modifican retales de paisaje que el tratado de Schengen desplaza cada vez más hacia el este.

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