Habitaje temporal en la Green Line, Nicosia: aMAZElab

La Green Line hoy ya sólo es un «panorama mental» a través del cual la política, los medios de comunicación, la economía y la cultura –tanto la alta como la baja– despliegan sus narraciones débiles y al mismo tiempo invasivas, a través de las que los chipriotas (tanto los turcos como los griegos, aún hoy reconocen su identidad en la separación y en la diferencia, haciendo proliferar, así, una clase política que no resuelve un problema que a fecha de hoy se reduce a no ser más que un simulacro de si mismo. La pregunta pertinente es, pues, durante cuánto tiempo aún los chipriotas seguirán imaginándose a si mismos divididos. Mientras, a ambos lados de la Green Line han surgido actividades autónomas y espontáneas, que han creado un mundo autónomo y experimental. Construcciones de muy variada índole, elementos provisionales, objetos encontrados y materiales reciclados hallan su espacio a lo largo de la línea divisoria en la ciudad de Nicosia. En la última capital europea dividida se puede trazar una especie de cartografía «creativa». Desde simples actividades lúdicas hasta pequeñas actividades artesanas, pasando por puestos militares de vigilancia y actividades comerciales independientes. Lugares móviles y de paso, como los dos pequeños hoteles que se han erigido, simétricos, el uno en la zona grecochipriota y el otro en la turcochipriota.


Buffer zone: Theoharis David

A la hora de considerar el fenómeno de la zona de separación, que no es nuevo, también se puede defender un argumento contrario a la creencia muy arraigada de que las zonas de separación siempre actúan como barreras, o muros construidos o implícitos, contra toda interacción o comunicación humanas. Es decir, el espacio y el lugar descritos por todos los medios como una frontera y con una existencia real en el territorio, o bien en la conciencia, actúan como un teatro de operaciones para la arquitectura permanente o improvisada, que tiene que ver con sustitución versus desplazamiento, conectividad y transición versus disrupción y aislamiento.
Se puede lograr la obliteración de los efectos negativos de la zona de separación en el medio rural o urbano si se permite que los vestigios de sus manifestaciones físicas y sus vacíos espaciales sean conservados como artefactos alrededor de los cuales se pueden crear actos no permanentes de arquitectura.
Existen numerosos ejemplos de dichos fenómenos arquitectónicos, y a menudo actos no intencionados de «arquitectura sin arquitectos», que llenan el vacío, crean el artefacto/vestigio o desafían la presencia física de la zona de separación en distintas localizaciones en todo el mundo, como por ejemplo en Corea, Israel, Chipre y Berlín.

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